Pimientos rellenos de pescado y gambas

Archivado en Recetas • Fecha: 08-08-2005 21:47:49

Le estoy cogiendo el gusto a esto de no dar cantidades. Al fin y al cabo, cuando en un libro de cocina te encuentras con que la receta pide 1/8 de cucharadita de pimienta, ¿alguien lo mide?

Mis pimientos favoritos para rellenar son los de marca Lodosa. Cierto es que también son los menos favoritos de mi bolsillo, pero un día es un día, y hoy han venido a comer los deliciosos Dabo y Ladyblues... Ellos se merecen lo mejor.

Aprovechando que el domingo fue día de sushi, he pidado muy menudos los restos de ventresca de atún, lomo de salmón, filetes de lubina y gambitas. Se hace un ajo en un poco de aceite para darle el sabor (luego quitamos el ajo), se añaden las gambas y cuando casi estén agregamos el pescado muy picado y se deja hacer un nada, un vuelta y vuelta. Hay que darle un puntito generoso de pimienta blanca y su pellizco de sal.

Aparte, en el microonas mismo, preparamos una bechamel también con pimienta blanca y sal. Tiene que quedar fina, pero espesita. Mezclamos el pescado y las gambas con la bechamel, y rellenamos los pimientos. Los pasamos por harina y huevo batido (ojo, no tires el que sobre), y los freímos por los dos lados.

Disponemos los pimientos en una fuente. Ponemos el huevo que haya sobrado en el vaso de la batidora junto con un brick pequeño de nata líquida y un pimiento del piquillo, de los que han salido rotos de la lata y no valen para rellenar. Hoy ha habido suerte, han salido todos enteros, así que he abierto una latita de pimientos morrones... También vale. Sal y más pimienta blanca, cómo no, y trituramos bien.

Cubrimos los pimientos con esta mezcla, introducimos en el horno para gratinar... ¡y alamesa!

Escrito por Cristina Macía
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marmitako de salmón

Archivado en Recetas • Fecha: 25-07-2005 10:49:05

Actualizo con el último éxito triunfal, un clásico "with a twist", y bastante más económico que el original, visto el precio a que está el bonito (¡y eso que es de temporada!).

El salmón es uno de mis pescados favoritos, cada vez que lo veo de oferta me llevo el bicho entero siempre y cuando el amable pescadero me lo prepare en lomos limpios, sin piel y teóricamente sin espinas. Lo de "teóricamente" es literal, le quita la espina grande pero siempre quedan otras que hay que sacar con paciencia y unas pinzas de depilar las cejas. Luego lo corto en trozos de ración, y al congelador para cuando se tercie.

Para esta receta, como el salmón va en dados más o menos grandecitos, se aprovechan los trozos menos presentables.

Va sin cantidades, que para algo somos todos listos, guapos y hábiles cocinillas.

En una cazuela amplia, que no necesariamente alta, rehogamos cebolla hasta que quede bien tierna. A mitad del proceso añadimos también pimiento verde picadito, y cuando ya casi esté ajo picado. Incorporamos patata pelada y cortada a "cascos" (ya sabéis, rompiéndola más que cortándola para que espese el guiso), unas hebras de azafrán, su pizquita de pimienta blanca recién molida, sal con mesura, una hoja de laurel y líquido, no demasiado, tampoco demasiado poco. Una mezcla de tres medidas de buen caldo de pescado y una medida de vino blanco seco, diría yo, pero para gustos se hicieron los colores. Y los sabores.

Bajamos el fuego y dejamos hacer hasta que la patata esté tierna, bien tierna, sin deshacerse pero muy tierna. Buena patata ha de ser, por cierto. Cuando la patata esté lo dicho, muy tierna, añadimos el salmón cortado en dados y dejamos hacer un minuto. No más (bueno, depende del tamaño de los dados; el caso es que quede hecho, pero muy jugoso, la textura de suela de zapato que obtiene cuando se hace demasiado no es nada interesante).

Rectificamos de sazón y... alamesa.

Escrito por Cristina Macía
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Pechugas de pollo rellenas de Feta

Archivado en Recetas • Fecha: 08-06-2005 20:26:28



Catadas hoy por mi santo y mi jefe Taibo, han recibido el aplauso del respetable puesto en pie. Poco saben los pobres que eran mis conejillos de indias (una vez más).

Para tres personas, las presentes, han sido tres pechugas de pollo bien limpitas (sin el “solomillo”, que queda congelado aparte para en un futuro recibir el mítico tratamiento villaroi), unos 75 gramos de queso Feta, una cucharadita rasa de orégano seco, un vaso de caldo de ave, el zumo de dos limones, la ralladura de la piel de uno de ellos, una cucharadita rasa de azúcar, otra de maicena, aceite, sal y pimienta.

Con un cuchillo bien afilado hay que convertir las pechugas en una especie de bolsas, cuidando de no romperlas. Sólo se me ha roto una. De tres. Nostamal. Las salpimentamos (ojo con la sal, que el queso ya es sabrosón de por sí), las rellenamos con el Feta desmenuzado, y si uno es muy neuras las cierra con un palillo. Técnicamente no hace falta... pero yo soy muy neuras.

Las doramos en la sartén con aceite a fuego medio del orden de cinco minutos por cada lado, y las sacamos a un plato. Añadimos a la sartén el caldo, reducimos a fuego vivo hasta que se quede en la mitad, e incorporamos la maicena disuelta en el zumo de limón, el orégano y el azúcar. Damos unas vueltas, volvemos a añadir las pechugas y dejamos hacer a fuego medio cinco minutos más. Rectificamos de sazón la salsa... y alamesa.

Escrito por Cristina Macía
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Calentando motores

Archivado en General • Fecha: 08-06-2005 20:12:14

Pregunta: ¿Cómo revivir las glorias de la difunta Alamesa.com sin volver a dejarme la vida en el intento?

Para los que no conocieran la mentada web, baste con decir que murió de inanición hace tres años, y hace uno terminamos de enterrar el cadáver, básicamente para no seguir pagando el alojamiento. Lo que había empezado como una web de cocina sencillita creció en demasía, y el monstruo acabó por devorar todo mi tiempo libre y buena parte del que no lo era.

Respuesta (a la pregunta): Con una bitácora, claro. Una bitácora no se te escapa de las manos, no te comprometes a actualizaciones periódicas demasiado seguidas, no tienes que fingir que sabes HTML mientras vas probando todos los botoncitos del Dreamweaver.

Así que... allá vamos. Si este blog encuentra un espacio en tu lista de favoritos en Blogarithm, me doy con un canto en los dientes. Pero flojito, ¿eh?

Señoras... señores... ¡a la mesa!

Escrito por Cristina Macía
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